Tras
mi última experiencia con la fotografía nocturna decidí no volver a salir sólo, así que me apunté a un curso de fotografía nocturna de los que organiza
Mario Rubio.
Mario es especialista en fotografía nocturna en su variante
Light-Painting, es decir, pintando con luz. Fotografía en condiciones extremas de luminosidad (a oscuras), añadiendo toques de luz con linternas, focos, flashes y jugando con los colores.
El curso era en la serranía conquense. La base la teníamos en
Cañada del Hoyo, donde dimos la parte teórica, y las prácticas las hicimos en localizaciones cercanas al pueblo; unos pajares abandonados, una cascada y una laguna karstica de la zona.
Los asistentes veníamos de
Valencia en su mayoría, de
Madrid, de
Alicante, de
Barcelona (600+600Km, vaya huevos!!), y
del mundo (hey, hippy!).
Vista la procedencia geográfica de los asistentes intentamos convencer a Mario para que
el próximo curso lo organice en Valencia, en alguna de las maravillosas localizaciones que tenemos por la zona para hacer fotografía nocturna. Ya veremos...

Por mi parte aprendí muchas cosas; como uno de los
requisitos previos del curso era que conocieras tu cámara, tuve que aprender cómo pasar el
autofocus a manual, cómo elegir la
apertura del diafragma en manual, cómo elegir la
sensibilidad ISO en manual y cómo disparar a diferentes
velocidades de obturación.
Además, como el curso era de fotografía nocturna donde los tiempos de exposición normales son de 15 o 20 minutos, me tuve que agenciar un
trípode en condiciones (Giottos MTL 9351B) con cabezal (MH5011) y aprender a utilizarlo en pocas horas.
También aprendí forzosamente a ver el
histograma de una fotografía en mi
Canon EOS 450D y a elegir la
temperatura Kelvin de las fotografías que realizaba.
Salí de Motilla del Palancar junto a mi amigo Sinhué hacia el curso a eso de las 13h del sábado. A las 15h habíamos comido copiosamente en Arguisuelas (morteruelo y pollo al ajillo, brutal!!) y a eso de las 16h estabamos en las cabañas de Cañada del Hoyo.
En unas cuatro horas aprendimos a:
- ENCUADRAR en la más absoluta oscuridad
- ENFOCAR en la más absoluta oscuridad
- calcular la HIPERFOCAL en la más absoluta oscuridad
- calcular el tiempo de EXPOSICIÓN en la más absoluta oscuridad
- PINTAR con luces (linternas frías/calientes, flashes, geles, espadas laser, etc) en la más absoluta oscuridad
El
contenido teórico del curso es muy correcto y la exposición por parte de Mario espléndida, comentando como ejemplos prácticos fotografías propias y su realización.
Tras la parte teórica fuimos a cenar al pueblo y casi somos capaces de salir del restaurante. No paraban de sacar
platos de comida típica de Cuenca, y para postre disfrutamos de unas rondas de licores de la zona. La hiperfocal nos salía perfecta...
Montamos en los coches y nos dirigimos hacia las cercanas localizaciones a disparar nuestras cámaras; unos pajares abandonados, una cascada y una laguna.
La noche empezaba complicada ya que la
luna salía a eso de las tres de la mañana y en cuarto menguante, con lo que como se suele decir por la zona,
no se veía un pijo!!Tras el primer
cálculo de la exposición (las condiciones no cambiaron en toda la noche ya que estaba nublado y la luna no iluminaba nada) todo fue rodado; varias fotos en los pajares, primeras pintadas con linternas, algún intento con flash, reconocimiento de la estrella polar, startrails, gritos varios a los que deambulaban con los frontales encendidos (
esa luz!!!)...
Muy divertido, sobre todo el tiempo entre foto y foto: en esas condiciones lumínicas una foto duraba
entre 12 y 20 minutos (apertura a tope e iso lo más bajo posible, en mi caso f4 e iso100), durante el cual podíamos charlar y compartir experiencias varias.
Si además habías olvidado desactivar la
reducción de ruido de la cámara, una foto de
20 minutos se convertía en una foto de
40 minutos al procesar la cámara la toma (tras la segunda foto supe cómo desactivarlo).
A partir de ese momento apareció la magia de la luz; no se veía
NADA, pero mágicamente en la cámara aparecían paisajes iluminados por la contaminación lumínica de algún pueblo cercano, las
pintadas con las linternas de colores, los flashes, y los trazos de las estrellas rotando en el cielo nocturno.
Una PASADA!!Rápidamente se hicieron las
seis de la mañana y con el amanecer terminó nuestra aventura nocturna. Volvimos a las cabañas a dormir un rato antes de desayunar, revisar las fotos realizadas durante la sesión nocturna, despedirnos y volver cada uno a su lugar de origen.

Tras la experiencia me quedan muchas salidas nocturnas que realizar para practicar todo lo aprendido, técnica y artísticamente, que espero poder compartir con algunos de los que realizamos el curso juntos.
Muchas gracias por todo Mario!!
Un saludo,